¿CÓMO SABER SI MI HIJO ADOLESCENTE NECESITA IR A TERAPIA PSICOLÓGICA?

La Rebeldía Adolescente es casi un cliché, sin embargo cuesta trabajo entender cuando vemos que nuestros hijos a los que conocemos se comportan de una manera muy extraña y a veces se meten en problemas. ¿Cómo saber si es "normal" o no?

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Es común que nos preocupamos por los comportamientos de nuestro hijo adolescente y llegamos a pensar que es como si viviéramos con un extraño.

En ocasiones el adolescente se comporta de una manera en la que a nosotros como sus padres nos desespera y nos preocupa, nos damos cuenta que se han vuelto demasiado rebeldes con nosotros.

Por el contrario, pensamos que un hijo siempre obediente y que jamás rompe las reglas ni nos contradice, está emocional y psicológicamente sano, puesto que no da problemas de ningún tipo.

Pues hay una cosa que necesitamos saber; ni la rebeldía es algo insano, ni el comportamiento demasiado tranquilo de un hijo garantiza la salud emocional ni mental de éste. 

¿Qué es lo que sucede entonces? ¿Cómo darnos cuenta cual es un comportamiento sano en un adolescente?

La respuesta no siempre es sencilla, lo primero que hay que saber es que el adolescente por su misma naturaleza de cambio físico y mental, se vuelve desafiante a los padres y a todo lo que tenga que ver con autoridad. Será sano que se rebele contra las cosas establecidas, contra las formas de pensar de los adultos. A menudo todos estos cambios por los que atraviesa el adolescente se manifiestan en enojos, tristezas, y en ocasiones demostraciones de afecto muy efusivas.

Lo complicado comienza porque tampoco será sano para ellos permitirles hacer de todo, violando todas las reglas las cuales existen para todos y son parte de nuestra cultura. En lugar de los enfrentamientos o de relajar demasiado las reglas, será sano oponerse a ellos con mucha paciencia, permitiendo que sean rebeldes y quieran desafiar lo ya establecido, pero siendo fuertes y acompañándolos en el camino, estando siempre para ellos.

Por otro lado, el adolescente demasiado quieto, necesita éste espíritu del adolescente rebelde, porque no solo es sano mantenerse dentro de ciertas reglas, también es muy sano y ayudara al desarrollo de la fuerza de su “yo” adolescente, el atreverse a desafiar lo ya establecido y querer cambiarlo de acuerdo a su forma de ver el mundo. Si se queda en su quietud, no cambiara nada en él ni podrá cambiar lo que se encuentra a su alrededor, será un adulto apagado.

¿Pero cómo entran y cuál es el papel de los padres y de los psicólogos en ésta etapa tan difícil los chicos?

El papel de los padres es ir acompañando a sus hijos durante el crecimiento y es saber en qué momento presionar un poco más con las reglas, y en qué momento permitir que se revuelvan contra ellas.  Esto es difícil, pues a la mayoría de los padres se nos ha olvidado lo que es ser adolescente y si no es así, por miedo a que nuestros hijos cometan lo que consideramos como errores que vivimos, tratamos de prohibirles ciertas cosas, pero tengamos en cuenta que con nuestras prohibiciones o sin ellas, tendrán sus propias vivencias.

El papel del psicólogo, será acompañar al adolescente con la escucha, sin juzgar, ni prohibir -¿para qué haríamos eso? si ya lo han hecho todos y no resultó- acompañando de una manera tal que el chico vaya encontrando su propio camino. Un psicólogo de adolescentes no puede aconsejar ni obligar al chico a que se comporte como el piensa o como quieren los padres, tendrá que ser el más paciente para soportar todo lo que guarda el adolescente en su interior, incluyendo su furia. El papel del psicólogo con los padres del adolescente, también será de mucha paciencia, enfocándose en la labor de guiarlos en el arduo camino de acompañamiento a sus hijos.

¿Pero cómo sé cuando mi Adolescente necesita terapia?

La primera respuesta es: no sí el único motivo es que no te obedece.

  • El responder es complejo, pero hay pautas como justo, el ser demasiado “buen hijo” y no participa de las actividades propias de su edad.
  • Si no tiene amigos y pasa la mayor parte del tiempo aislado o sus amistades solamente son a través del mundo del internet y los juegos.
  • Se autolesiona o tiene conductas de riesgo ( consume sustancias, conductas sexuales arriesgadas, excesos en general).
  • Ha sufrido o hace bullying
  • Ha sufrido algún tipo de abuso.
  • Ha tenido constantes reportes de conducta en la escuela o te han comentado sus maestros que requiere apoyo psicológico
  • Ha sido diagnosticado con depresión, ansiedad o fobia social.
  • Ha tenido pensamientos, ideación o intentos suicidas.

Como anotábamos, es muy complicado tener una certeza, sin embargo ante la duda lo mejor es consultar a un especialista en el trato del adolescente. En un principio puede que una orientación pueda resolver algunas dudas, ya que cada caso es distinto y si bien, muchas de las conductas extrañas pueden ser debidas a la rebeldía adolescente común, existen otros indicadores como las autolesiones que pudieran pasar como algo no tan llamativo, sin embargo son factores de riesgo graves y necesitan ser atendidos con urgencia.  

Si tienes dudas respecto de la conducta de tu adolescente, acércate a nosotros.

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